Cómo afecta el calor del verano a tejados, terrazas y cubiertas En verano solemos preocuparnos menos por las goteras, las filtraciones o las humedades porque las lluvias son menos frecuentes. Sin embargo, julio y agosto son meses importantes para revisar el estado de tejados, terrazas y cubiertas, especialmente en zonas donde las temperaturas suben mucho durante el día. El calor intenso, la exposición directa al sol y los cambios de temperatura entre el día y la noche pueden afectar a los materiales de impermeabilización, a las tejas, a los caballetes, a los encuentros con chimeneas y a otros puntos sensibles de la cubierta. Aunque el problema no se vea de inmediato, puede aparecer más adelante cuando lleguen las primeras lluvias. Por eso, el verano es un buen momento para detectar pequeñas señales de desgaste y actuar antes de que se conviertan en una reparación urgente. Por qué el calor puede dañar una cubierta Las cubiertas y los tejados están expuestos durante muchas horas al sol. En los meses de verano, algunos materiales alcanzan temperaturas muy altas y se dilatan. Cuando baja la temperatura por la noche, vuelven a contraerse. Este movimiento continuo puede provocar pequeñas fisuras, levantamientos, pérdida de adherencia en láminas impermeabilizantes o desgaste en juntas y remates. No siempre se aprecia a simple vista desde el interior de la vivienda, pero puede dejar puntos débiles por los que el agua acabará entrando más adelante. En terrazas transitables, además, el uso durante el verano puede agravar el problema si ya existen baldosas sueltas, juntas abiertas o zonas donde el agua no evacúa correctamente. Señales de que el tejado o la terraza necesitan revisión No hace falta esperar a que aparezca una gotera para revisar una cubierta. Hay señales que pueden indicar que la impermeabilización o los elementos del tejado están empezando a fallar. Algunas de las más habituales son: Tejas desplazadas, rotas o con aspecto deteriorado. Caballetes agrietados o con mortero desprendido. Grietas en terrazas, petos o encuentros con paredes. Láminas impermeabilizantes levantadas o cuarteadas. Juntas abiertas entre baldosas. Restos acumulados en canalones o sumideros. Manchas antiguas de humedad en techos o paredes. Zonas donde el agua se queda estancada después de limpiar o regar. Estas señales no siempre significan que haya una filtración activa, pero sí conviene revisarlas. Una pequeña reparación de tejado o una actuación puntual en una terraza suele ser más sencilla que solucionar una humedad extendida después de una tormenta. Terrazas: uno de los puntos más sensibles en verano Las terrazas sufren especialmente durante los meses de calor. La exposición directa al sol, el tránsito, las macetas, los muebles de exterior y la limpieza frecuente pueden afectar al pavimento y a la capa de impermeabilización. Uno de los errores más habituales es pensar que una terraza está bien porque no hay goteras en ese momento. Sin embargo, si existen grietas, juntas abiertas o zonas donde el agua se acumula, el riesgo de filtraciones aumenta cuando llegan lluvias más intensas. La impermeabilización de terrazas debe revisarse con especial atención en los encuentros con paredes, sumideros, desagües y petos. Son zonas donde suelen aparecer los primeros fallos. Tejados de teja: qué revisar antes de que cambie el tiempo En los tejados de teja, el calor puede afectar tanto a las propias tejas como a los remates. Una teja movida o rota puede no causar problemas durante semanas si no llueve, pero convertirse en una entrada de agua cuando llegue una tormenta. También conviene revisar los caballetes, limas, encuentros con chimeneas, claraboyas y canalones. Son puntos donde las filtraciones suelen aparecer si el tejado no tiene un mantenimiento adecuado. El mantenimiento de tejados no consiste solo en reparar cuando ya hay una gotera. También sirve para prevenir problemas, alargar la vida de la cubierta y evitar daños en el interior de la vivienda. Canalones y sumideros: importantes también en verano Aunque los canalones se asocian más al otoño, revisarlos en verano puede evitar muchos problemas. Durante los meses secos se acumulan hojas, polvo, restos de tejas, tierra o pequeños nidos que pueden bloquear el paso del agua. Cuando llega una lluvia fuerte, un canalón atascado puede provocar reboses, humedades en fachada o filtraciones hacia el interior. Lo mismo ocurre con los sumideros de terrazas y cubiertas planas. Una limpieza preventiva en verano ayuda a que el agua evacúe correctamente cuando vuelvan las lluvias. Por qué julio es un buen momento para hacer mantenimiento Julio es un mes adecuado para revisar tejados, cubiertas y terrazas porque normalmente hay menos lluvias y las reparaciones pueden planificarse mejor. También es más fácil detectar grietas, piezas sueltas o zonas deterioradas cuando la superficie está seca. Además, actuar en verano permite llegar al otoño con la cubierta preparada. Esto es especialmente importante en viviendas, comunidades de propietarios, naves, locales y edificios que ya han tenido problemas previos de goteras, humedades o filtraciones. No se trata de hacer obras innecesarias, sino de comprobar si hay puntos débiles y solucionarlos a tiempo. Cuándo conviene llamar a un profesional Si la cubierta es alta, inclinada o de difícil acceso, no es recomendable intentar revisarla sin medios adecuados. Además del riesgo de caída, algunos problemas no se detectan correctamente sin experiencia. Conviene pedir una revisión profesional si ya han aparecido manchas de humedad, si hubo goteras el invierno anterior, si la terraza tiene grietas visibles o si el tejado lleva años sin mantenimiento. Un técnico puede valorar si basta con una reparación puntual, una limpieza de canalones, el sellado de encuentros o si es necesario plantear una impermeabilización más completa. Revisa tu cubierta antes de que aparezcan las goteras El verano no elimina el riesgo de filtraciones; simplemente puede ocultarlo durante unas semanas. El calor, el sol y los cambios de temperatura pueden debilitar tejados, terrazas y cubiertas, dejando preparados los problemas que aparecerán con las primeras lluvias. Si tienes dudas sobre el estado de tu tejado, terraza o cubierta, en Impermeabilizaciones y Reformas VIMAR podemos revisar el problema y orientarte sobre la solución más adecuada. Una actuación a tiempo puede evitar goteras, humedades y reparaciones más costosas en el futuro.

Cómo afecta el calor del verano a tejados, terrazas y cubiertas

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